¿Cuáles serán las próximas grandes transformaciones del Uruguay promovidas por la izquierda?

Oriana Montti

Uruguay necesita que la izquierda proponga reformas estructurales de gran impacto que continúen mejorando nuestra sociedad. Cuando el Frente Amplio llegó por primera vez al gobierno en el año 2005, implementó una serie de reformas estructurales que cambiaron radicalmente al país. Un ejemplo es la reforma que generó un Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS) que aumentó la cobertura, acceso y protección contra riesgos financieros a una base cada vez más amplia de usuarios. Según análisis locales e internacionales, el SNIS ha sido un factor fundamental para que la actual pandemia de COVID-19 tenga un impacto en Uruguay menor que en otros países de la región. Otro factor relevante para la gestión nacional de la actual crisis sanitaria global ha sido la confianza del gobierno en las capacidades científicas locales. Éstas han tenido el liderazgo de la Universidad de la República y científicos allí formados, ilustrando la relevancia de la inversión en ciencia y educación, y los frutos de las importantes transformaciones que esta casa de estudios implementó a partir del año 2006. 

¿Cuáles serán las reformas estructurales del futuro? ¿Acaso luego de 15 años de gobierno, la prioridad programática se ha desviado hacia proyectos “implementables” por sobre los deseables? Cuando las restricciones se vuelven tan presentes en la cotidianeidad, ¿que lugar les queda a las grandes ideas? La necesidad que planes y propuestas para mejorar la sociedad en que vivimos sean realizables es innegable. Sin embargo, cuando las restricciones se convierten en la primera consideración se corre el riesgo de frenar la construcción de una sociedad más justa, próspera, inclusiva y libre. ¿Será que la gestión mata la imaginación? Pensar en lo que se puede hacer por sobre lo que se quiere lograr es más sencillo y probablemente más fácil de acordar. La exigencia sobre las tareas propuestas es relativamente menor y también es menor la frustración cuando los objetivos no se cumplen. Sin embargo, nuestros ideales no son su implementación. Pensar en las restricciones antes que en las transformaciones es una subestimación de la capacidad de la sociedad uruguaya para cambiar, adaptarse y progresar. 

Los proyectos transformadores requieren tiempo más allá de ciclos electorales, así como la construcción de nuevos liderazgos es una también empresa de largo aliento. La búsqueda última de resultados electorales puede entonces provocar la elección de proyectos y líderes equivocados. Aquellos que por resolver un problema actual dejen de lado una verdadera evolución. Asimismo, la organización de la herramienta política que promueva estos procesos requiere cercanía entre los liderazgos y la base social. Superar la distancia física y simbólica que surge cuando los grupos de discusión política se vuelven demasiado homogéneos y geográficamente concentrados. Estos espacios se convierten en círculos viciosos de validación, robando a los tomadores de decisiones políticas de un necesario contraste de enfoques y prácticas. Participar de instancias donde nos sentimos incómodos e interpelados sobre nuestras acciones y opiniones es un proceso por demás enriquecedor. La constante confrontación con visiones y estrategias diferentes a las promovidas por el estatus quo permitirá avanzar dentro de la izquierda y en nuestra sociedad. Y por supuesto, el ejercicio sistemático de la empatía.

La organización política de la izquierda como expresión de la sociedad y como herramienta para su transformación vive en una tensión que se ha vuelto más perceptible recientemente en nuestro país. Durante los primeros meses de gestión del presidente Lacalle, la retórica del gobierno y actores afines confronta con ciertos valores de la izquierda, convirtiendo el debate en uno que vale mucho la pena dar. La valoración de la libertad es, como plantean Arocena, Toledo, Márquez y Montano en el documento que da puntapié inicial a esta serie de intercambios, fundacional a la izquierda. Sin embargo, parece haberse perdido la titularidad sobre el mismo. Las discusiones sobre los niveles aceptables de desigualdad en nuestra sociedad muestran que se trata de una discusión viva. En el mismo sentido, la conceptualización de la pobreza, cuáles son sus niveles “tolerables” y cómo es éticamente correcto medirla, calan hondo en nuestras prácticas. Esta retórica incluye incluso cuestionamientos al sistema de justicia, quiénes y cómo acceden a ella, y hasta dudas planteadas en el senado por el partido Cabildo Abierto sobre la más básica concepción republicana de la separación de poderes. El rol de las fuerzas armadas, su relación con en el gobierno y con la izquierda; vínculos formales e informales que impactan en el funcionamiento de las instituciones nos cuestionan a todos. La defensa de los derechos humanos. El rol del Estado. El tamaño del Estado. La eficiencia del Estado (principio que en algún momento la izquierda parece haber regalado). Estos debates que interpelan ciertos valores de la izquierda se dan en un contexto en el cual la solidaridad organizada resurge para contribuir con aquellos que encuentran en las organizaciones barriales un apoyo institucional.

En un escenario donde la actual pandemia provocará un retroceso en muchos de los logros económicos y sociales alcanzados en los últimos años, ¿cuáles serán las reformas estructurales que promoverá la izquierda en el futuro? 

¿Será por fin momento de una verdadera transformación productiva? Quizás una estrategia que reconozca el rol fundamental del sector primario en la estructura económica de nuestro país, y a la vez le reclame formas de producción menos agresivas sobre nuestros ecosistemas. Que incentive la innovación desde el sector público y privado como motor del cambio estructural. Que promueva la participación de los trabajadores en la toma de decisiones de las organizaciones en las que se desempeñan. 

¿Podrá la izquierda diseñar nuevas estrategias de seguridad y convivencia? En un país donde la población se siente insegura, la necesidad de pensar nuevos enfoques efectivos sigue siendo un desafío. Así como lo es el cambio en el abordaje sobre las cárceles y las condiciones de reclusión de los jóvenes. Priorizar de una vez la situación de miles de mujeres que viven inseguras en sus casas.

En un escenario global marcado por la crisis sanitaria y sus graves consecuencias económicas, la incertidumbre política y las tensiones entre los liderazgos internacionales, Uruguay tiene una oportunidad. Su funcionamiento institucional modelo en la región, sus beneficiosas condiciones sociales y económicas, y el manejo de la pandemia, le permitirán potenciar un nuevo rol regional e internacional. ¿Cuál será la nueva estrategia de inserción internacional desde una perspectiva de izquierda? Deberá discutirse sobre una internacionalización promovida por países o empresas, qué tipo de inversiones se seguirán promoviendo, y cuáles serán las dinámicas deseadas de los flujos de conocimiento. 

Una de las más graves consecuencias no sanitarias de la pandemia será sobre la educación de niños y jóvenes. Un impacto desigual que golpea sobre un ya desigual sistema educativo en Uruguay. La urgencia de una reforma sustancial en el sistema de educación pública en nuestro país está tan clara en el diagnóstico como diluida en su implementación. Esta debe ser una prioridad insoslayable para la izquierda. 

La histórica capacidad de resolución de conflictos que tiene la izquierda política uruguaya representa una clara ventaja organizacional sobre la actual coalición de derecha. Una nueva estrategia de izquierda basada en los valores de la ética, que proponga una profunda transformación social surgirá no por arte de magia sino a través de la organización y la propuesta y debate de nuevas ideas. 

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s